¿Qué es el Foro Social de la Sierra?

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Desde la Plataforma de la Sierra contra la Guerra, el grupo promotor de la Consulta Social Europea, los antiguos nodos de la RECADE (Red Ciudadana por la Abolición de la Deuda Externa), las personas ligadas al programa de radio Nómadas contra el Imperio, el Kolectivo Antagonista de la Sierra y un grupo de personas, algunas pertenecientes a otras organizaciones y otras a ninguna, se decide crear el Foro Social de la Sierra de Guadarrama, para intentar dar mayor cohesión y continuidad a los movimientos de la Sierra.

El Foro nace sin pretensiones de protagonismo, ni de ser una nueva organización, sino con la intención de ser un espacio de encuentro, debate y actuación de las plataformas y personas que se mueven en la Sierra.

El Foro no tiene presidencia, ni estructuras permanentes. Su organización es la Asamblea, en la que las decisiones se adoptan por consenso y sin que éstas obliguen ni afecten a todos los participantes. El Foro constituye comisiones de trabajo para temas concretos, pero no tiene ninguna estructura ni cargo permanente. El Foro procura favorecer la rotación en todos los aspectos de su actividad.

El Foro no acepta subvenciones oficiales y financia sus actividades con las aportaciones ocasionales de los que participan en sus reuniones. El Foro no tiene establecida ninguna cuota y cada uno/a le aporta sus recursos en la medida de sus deseos y posibilidades.

El Foro intenta favorecer el compromiso de las personas que en él participan, pues consideramos que sin compromiso no será posible poner coto a la amenaza que para la humanidad constituye el capitalismo terminal.

El Foro es legal, porque el derecho de reunión es un derecho humano elemental y porque en nuestra legislación está reconocido este derecho y el de organización sin ningún requerimiento administrativo, pero decidió no registrarse como asociación por no ser necesario para el papel que quiere jugar.


Ideario del Foro Social de la Sierra de Guadarrama:

El Foro Social de la Sierra de Guadarrama es un punto de encuentro de todas aquellas personas que no contentas con la sociedad actual desean transformarla.

El Foro Social de la Sierra de Guadarrama NO es una nueva organización y no representa a ninguna organización. Es una plaza abierta para el encuentro de aquellas personas que trabajan en nuestros pueblos, en diferentes colectivos: asociaciones de vecinos, grupos ecologistas, asociaciones de estudiantes, asociaciones de padres y madres, partidos políticos, sindicatos, grupos de solidaridad, asociaciones de emigrantes, asociaciones culturales etc. , así mismo es punto de encuentro para aquellas otras que sin estar organizadas se movilizan en la medida de sus posibilidades para la transformación de la sociedad.

El Foro Social de la Sierra de Guadarrama aspira a ser un “movimiento de movimientos” a la manera de los movimientos contra la globalización capitalista.

A partir de los debates y encuentros realizados a principios de Junio del 2003, se decide dotar al Foro Social de la Sierra de Guadarrama de los siguientes Principios como base constituyente del mismo:

PACIFISMO . Rechazo de las Guerras como forma de resolución de cualquier conflicto. En especial la Guerra Global permanente lanzada por los Estados Unidos y sus aliados, que invocando un nuevo orden capitalista lleva a la ocupación de países para explotar sus riquezas y sus gentes. Derecho de los pueblos oprimidos a la Legitima Defensa ante las arbitrariedades de las Potencias Mundiales. Promoción permanente de una Cultura de la Paz y contra La Guerra en todos los ámbitos sociales y educativos de nuestra comarca.

MULTICULTURALIDAD . Respeto a la diversidad cultural de los pueblos. NO al Racismo y la Xenofobia que conduce a la marginación legal, electoral, laboral y social de las personas inmigrantes. Acción Intercultural como forma de conseguir un desarrollo social positivo en nuestra región y una convivencia pacífica en una sociedad plural y diversa.

DERECHOS HUMANOS . Denuncia de cualquier atentado contra la Libertad Individual y Colectiva, la Libertad de Expresión, La Violencia de Genero, La discriminación por razones de sexo, procedencia, edad, ideología o creencias. Rechazo frontal al recorte de libertades políticas que se está produciendo como consecuencia de la estrategia de guerra y la política de antiterrorismo mantenidas por el actual gobierno. Defensa a ultranza de la Globalización Social y los Derechos Humanos, tanto individuales como colectivos Los Derechos Humanos prioritarios e irrenunciables de personas “salud, educación, manutención, etc. no son posibles sin Justicia Social.

DESARROLLO SOSTENIBLE Y CONCIENCIA ECOLOGICA . El Foro reivindica la Conciencia Ecológica como parte primordial del desarrollo colectivo y personal. Denuncia la constante especulación urbanística que se da especialmente en nuestra región, así mismo reclama como alternativa la construcción de viviendas sociales. Reivindica un desarrollo sostenible, la priorización de los medios ecológicos de producción de energía y transporte. Aboga por un consumo responsable.

PARTICIPACION CIUDADANA . Reivindicación de la Democracia directa y participativa de los ciudadanos. Exigencia de la democratización de instituciones públicas y que los compromisos suscritos por los partidos en sus programas electorales sean cumplidos. Participación ciudadana en todas las decisiones que nos afecten. Reivindicación en nuestra región de la obligatoriedad de los consejos locales y las asambleas ciudadanas directas.

Como derivación de estos principios y de otros que se puedan incluir, el Foro utilizará, entre otras las siguientes herramientas de acción:

Trabajos de Consulta ciudadana. Encuestas (consultas, referendos...) de recogida de opiniones y propuestas sobre cada municipio, la Sierra o temas globales.

Movilizaciones y Denuncias. Acción Directa No Violenta

Actividades reivindicativas

Defensa y Promoción del Comercio Justo y formas alternativas de la economía (economía social, cooperativismo, etc...)

Arte Popular y Cultura Alternativa. Desarrollo de una cultura creativa. Actividades de ocio y contacto con la Naturaleza. “Tomar la calle” como lugar de encuentro.

Actividades en colaboración con asociaciones, centros educativos y con la comunidad escolar.

Coordinación con otros foros o grupos.

RESUMEN

Cualquier persona que viva en la Sierra o que quiera colaborar en la defensa de los principios del Foro puede participar en el Foro. El Foro de la Sierra no es una Organización y no mantiene ningún tipo de estructura estable u organigrama jerárquico.

El Foro de la Sierra tiene entre sus trabajos y fines la creación de Foros Sociales de participación ciudadana en cada municipio de nuestra comarca.

El Foro de la Sierra es una Plataforma abierta, donde los ciudadanos acuden a nivel personal, independientemente de su afiliación o adscripción a cualquier entidad, organización, sindicato o partido político. Nadie tiene la representación permanente del Foro.

El funcionamiento del Foro de la Sierra es la Asamblea abierta y participativa donde las decisiones se adoptan por consenso; en caso de ser imposible se vota a nivel individual. Nadie puede iniciar acciones en nombre del Foro sin el respaldo directo de la Asamblea.

Cada persona colabora con el Foro en la medida de su interés,de sus posibilidades y disposiciones.

El Foro de la Sierra trabajará según los principios del "Apoyo Mutuo". Se creerán comisiones o grupos de trabajo sobre asuntos concretos que se disolverán una vez realizado su cometido.

El Foro de la Sierra colaborará y participará de las acciones y movilizaciones globales que otros foros u entidades (regionales, estatales o internacionales) planteen, decidiendo su colaboración en cada caso concreto. Reivindicando acciones simultáneas en lo local y lo global.

Noviembre 2003.



El microcosmos de la sierra: o una alquimia de la globalización

  Por Rui Valdivia

Comprender para actuar y finalmente transformar la realidad. Tres conceptos, el de la comprensión, la acción y la transformación que no son sucesivos, sino concurrentes alrededor del central, al que Marx llamaría praxis, y nosotros acción. Frente al observador que mira, y que no toca para no alterar lo que desea conocer y que en su voluntad no alberga otro deseo que el de conservar la realidad tal y como es, sin valorarla éticamente, para que las leyes que tan arduamente estableció tengan vigencia universal y eterna; resulta obligado oponer el activista, porque el nexo que une el conocimiento con la acción posee, en cambio un hondo sentido ético, porque lo que se pretende precisamente es lo contrario que ansía el observador aséptico, pringarse en la realidad y desde el barro, sacando a veces la cabeza para respirar, comprender en su propia modelación, cuyos prototipos o creaciones sucesivas ni atienden a un plan premeditado, ni resultan la etapa final de un proceso predeterminado por el conocimiento, sino que resumen las síntesis de luchas sucesivas, remedos de utopías, supervivencias en cuyas transformaciones el activista conoce la realidad y cuya guía ni es el conocer por conocer, ni la acción pura violenta o nihilista, sino la búsqueda de una realidad que contenga unos valores éticos. La verdad, por tanto, no es un destino, sino un proceso de creación de una realidad que siempre se escapa por la imposibilidad fáctica de construir un mundo perfecto, una utopía concurrente con nuestro sentido ético.

La Sierra de Madrid podemos observarla. Muchos lo han hecho ya. Tenemos datos abrumadores, más que información, conocimientos objetivos de procesos desencadenados, de causas y de consecuencias. Casi podríamos escribir la historia de cómo la sierra se ha ido transformando durante los últimos doscientos años, y con un poco de imaginación un observador que se colocara en la atalaya de por ejemplo la Bola del Mundo, podría predecir hacia dónde va la sierra. Un simple modelo de regresión, o lo que sería lo mismo, una regla que extendiera hasta el límite de lo posible o lo admisible las detracciones de agua, las talas de árboles, los terrenos urbanizados, las emisiones de humo, los vertidos contaminantes, etc., una progresión de eventos que el observador mira, constata, apunta y sobre el que sólo a veces emite un juicio ético: ¡qué horror!

Nuestra Sierra es un microcosmos. No sólo es pequeña, diminuta, en la inmensidad del Cosmos o del discreto planeta Tierra, sino que somos parte de un sistema. Y lo que resulta mucho más relevante para el trinomio político del conocimiento, la acción y la transformación, que las personas somos también micros, microbios del macrocosmos cuyas relaciones sociales que podemos entender con facilidad se producen precisamente en este nivel discreto de lo pequeño. Un microcosmos puede entenderse como la pieza de un puzzle. Pero esta visión resulta demasiado simple. Si la Sierra despareciera nada impediría que pudiéramos seguir confeccionando el puzzle completo del universo, sólo habría un vacío, un hueco oscuro que en nada afectaría al resto del cosmos, como si una nube se hubiera interpuesto en la mirada del observador. Yo prefiero concebir los microcosmos de modo más cibernético, como conexiones, redes, fases y elementos de ciclos. Más aún, como la parte de un holograma, esas misteriosas pantallas que nos ofrecen la reproducción tridimensional de un objeto y que poseen la extraña y virtuosa propiedad de poseer en cada infinitésimo trozo la imagen completa del objeto que pueden reproducir. Así que el microcosmos, así considerado, sería una puerta pequeña abierta al universo: podríamos buscar el conocimiento abriendo el velo para observar el todo que existe allá fuera al otro lado, pero también, y eso pretendemos en el Foro de la Sierra , mirar nuestra habitación pequeña porque aquí, en la Sierra , también está todo lo que existe allá fuera.

El escritor Juan Benet quería saber todo lo que ocurrió en nuestra Guerra Civil, y escribir una magna historia que contuviera todos los hechos y relaciones. Borges ya nos ilustró del peligro de confundir el mapa con el territorio, porque si el mapa quisiéramos confeccionarlo tan preciso y prolijo dejaría de ser mapa, conceptualización, y se transformaría en lo conceptualizado, en la realidad misma. Así que Benet se inventó Región, una pequeña comarca mítica inserta en una geografía inventada donde describió su particular y concreta Guerra Civil, su microcosmos de batallas y escaramuzas. No las grandes batallas, no los grandes hechos, sino sólo las pequeñas rencillas de una comarca prendida en la vorágine de los grandes acontecimientos de nuestra guerra. Del detalle de ese reducido teatro de operaciones y de las relaciones con el teatro global nacería una comprensión mucho más profunda, humana, de la contienda.

La Sierra como microcosmos no es el folclore de la sierra, no es el detalle de nuestras singularidades, no es la historia serrana de nuestros hechos particulares. El Foro se convertiría en un centro de estudios serranos, o en una asociación de amigos de la sierra. Nuestro microcosmos no debería convertirse en una nuez, en una Buda autocomplaciente que se rasca la barriga y se hurga el ombligo. La Sierra como omphalos, en cambio, como vórtice en el que se concentran las presiones del universo, de la globalización, sería el objeto del Foro, de su esfuerzo por fundir y trabajar a la vez en el conocer, el actuar y el transformar. Y por qué en el microcosmos. Pues porque es lo cercano, donde conviven nuestros sentimientos, donde poseemos nuestras relaciones sociales, donde el tú y el yo se reconocen y sobre todo, donde el significado ético de las acciones son claramente comprensibles; al enemigo se le reconoce, al amigo se le puede dar la mano.

Claudio Magris, en su obra “microcosmos” escoge pequeños espacios, cafés, calles, piedras, personas, islas esparcidas por el Adriático cerca de la ciudad de Trieste para explicar el crisol que es la cultura, la inestabilidad de las fronteras, la permeabilidad de las lenguas, las músicas y las religiones, para hacernos comprender, mejor que un compendio enciclopédico de las grandes migraciones indoeuropeas, por ejemplo, la realidad del mestizaje en este espacio europeo fermentado en la descomposición del Imperio Austro-Húngaro (Italia, Austria, Eslovenia, Croacia, etc.) a orillas de Oriente y de las influencias turcas, judías y musulmanas, un concepto, el de mestizaje, que Magris no entiende como mezcla de entes puros para crear híbridos, sino como un proceso de hibridación continua que ciertos sabios de la historia solidifican en los conceptos de civilización o cultura, pero que no son más que cuadros pintados en un momento de una realidad fluyente, turbulenta y siempre químicamente fértil en sus coitos y fecundidades. Algo así como el ejercicio de conocimiento de Magris sería el que deberíamos abordar en nuestro microcosmos serrano a través de sus bares, piedras, rincones, clubes de montaña, grupos de música, asociaciones, historias, gastronomía, etc.

La dualidad micro y macrocosmos resulta complementaria. No podemos hablar de uno sin entender el otro. Ya que el sentido ético del macrocosmos se nos escapa, por su complejidad y dimensiones, necesitamos trabajar al nivel del microcosmos serrano para entender el valor moral de los acontecimientos. Pero como la desconexión resulta imposible, ni deseable éticamente, las acciones locales deben tener siempre una componente planetaria, macro. Aquí me viene a la mente esa imagen tan conocida del científico ya renacentista que arrodillado en la Tierra saca la cabeza entre el mar de nubes y contempla admirado, como un gigante, el universo de ahí afuera. Ese juego de hacerse pequeño y grande, de actuar en corto y a la vez hacerse gigante, de ser capaces de comprender los procesos por cómo funcionan en nuestro microcosmos, pero a la vez sacar la cabeza por la estratosfera y contemplar el agregado del mundo es el reto que hemos de asumir los movimientos sociales. Por tanto, el Foro de la Sierra no nace como repliegue, como sumisión al dictado de lo macro, como un reto de supervivencia local, sino más bien como una forma de captar en lo local a través del tendero del barrio, del inmigrante de la chavola, del joven del botellón, del vecino del adosado, del policía local o del jabalí del pinar cómo las dinámicas globales están afectando a sus vidas, cómo aprender a reunirnos para hablar de los retos de la convivencia, para transformar nuestras realidades cercanas actuando en concordancia con el conocimiento y nuestros valores éticos.

La Sierra como laboratorio de las contradicciones del sistema, eso es el Foro, y nace ya admitiendo que sin luchas globales la realidad no puede ser modificada. Pero ¿cómo realizar acciones globales sin la experiencia de lo cercano, sin el aprendizaje de luchas (conocimiento y acción) donde el adversario se nos enfrenta a un palmo de distancia, donde el camarada de viaje es el compañero del pupitre, de la caña o del paseo por el bosque?

Por ello proponemos una alquimia política, una química que concierne tanto al químico que manipula y progresivamente modifica su personalidad, como a la materia que pretende transformar y que evidentemente no se deja manejar fácilmente. ¿Qué se busca? Pues cambiar las leyes que rigen las relaciones donde materia y ser humano se funden. Aquí tenemos nuestra sierra, nuestro laboratorio alquímico donde el Foro trabaja políticamente conociendo, actuando y transformando. Y como los alquimistas en el microcosmos de su laboratorio nosotros también buscamos la pureza, que no es otra cosa sino una adecuación entre nuestros sentimientos, nuestro concepto de vida, y las acciones que realmente desearíamos ejecutar en un mundo que obligadamente debemos transformar para hacer compatible nuestro deber y con nuestro comportamiento. Y ese vínculo entre los anteriores conceptos de la acción política entendemos que sólo se pueden aprender conviviendo con compañeros de lucha en nuestros microcosmos, en nuestros foros y movimientos. Y también, claro está, intentando eliminar el poder real que nos impide adecuar nuestra ideología a nuestro modo de vida, las impurezas de nuestra sierra.

Por ello la pertinencia del Foro y su acción micro como complemento indispensable de acciones a otras escalas. Ya que entendemos que la acción política en nuestros microcosmos no nos debería conminar a transferir siempre nuestros problemas, desafíos y responsabilidades a otras instancias, y por consiguiente sentirnos víctimas de poderes externos que operan a escalas tan universales que sólo un poder similar podría doblegar, abrumadora tarea que nos empujaría más hacia la resignación y la queja que hacia la acción. El Foro es consciente del macrocosmos en el que vivimos, pero no esperamos la llegada de ningún Mesías. El Foro es una escuela de acción, una alquimia de transformación, y no un muro de lamentación por el fin de las ideologías y el hundimiento de la izquierda. Pero este microcosmos también es una escuela de limitaciones, que sólo pueden comprenderse en la profundidad de su alcance cuando se trabaja al nivel local y con las manos en la masa se comprende la importancia de las grandes dinámicas planetarias y las intensas limitaciones que imponen a nuestro conocimiento (propaganda), nuestra acción (violencia institucional) y capacidad de transformación (poderes reales y fácticos). El microcosmos de nuestra sierra y el trabajo en el Foro nos ayuda a entender cómo funciona el macrocosmos de la globalización, cómo se imbrican ambas escalas y nos impele también a actuar en organizaciones que poseen un alcance de transformación global, pero con el valor añadido de haber sabido entender las relaciones entre ambos ámbitos, ya que las vivencias de nuestras luchas en el nivel micro nos ayudan entender las reglas del gran juego global no como abstracciones, sino como realidades palpables que comprobamos a diario cómo impactan sobre las posibilidades reales de conocimiento, acción y transformación en nuestros entornos locales.

Por ello nuestra sierra debemos concebirla como un laboratorio donde las grandes variables de la globalización se funden y catalizan, y donde nosotros, como alquimistas, debemos intentar transformar las reacciones que nos destruyen con acciones inteligentes y eficaces que a la vez nos formen y nos eduquen: el Foro como escuela de acción, de transformación personal y social. A veces las más simples alteraciones provocan resultados totalmente inesperados, y eso es lo que propone el foro alquímico de la sierra, utilizar todos los resortes a nuestro alcance para provocar reacciones químicas inesperadas, cristales ignotos, amalgamas sorprendentes, explosiones.

En Los Molinos, a 29 de noviembre de 2006

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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